"Porque para Dios no hay nada imposible." – Lucas 1:37
Mi nombre es Albert Barrientos Q. Mi historia no comienza en la abundancia, sino en la profundidad de una infancia humilde. Crecí en un hogar construido con paja y madera de eucalipto, donde conocí de cerca el rostro de la necesidad, el hambre y la enfermedad. Sin embargo, en medio de esa pobreza material, poseía la mayor de las riquezas: unos padres que, con un esfuerzo incansable, me educaron bajo valores inquebrantables y principios sólidos.
La vida me puso a prueba a través de un accidente crítico. Durante ocho meses, las heridas en mi pecho y mi mano me impidieron trabajar, sumiéndome en una espera que parecía eterna. Fue en ese proceso de vulnerabilidad donde redescubrí el don de mi madre, una partera y sanadora reconocida en su comunidad, quien dedicaba su vida a curar a otros con la sabiduría de la tierra.
Comprendí que ese conocimiento ancestral no podía perderse. Un día, tomé papel y lápiz y le pedí a mi madre: "Mamá, enséñame. Vamos a escribir qué plantas utilizas para cada mal". Así, día tras día, fui documentando y sintetizando décadas de sabiduría botánica.
Tras años de formación profesional y estudios en Pucallpa y Puno, regresé a aquellos antiguos apuntes que guardaba mi padre. Lo que comenzó como un trabajo artesanal junto a mis hijos —seleccionando, moliendo y empaquetando plantas con gran esfuerzo— pronto se transformó en una misión de salud que no paraba de crecer.
Ante la creciente demanda y el deseo de mis clientes de recibir soluciones listas para su consumo, decidí dar el gran salto. Presenté mi proyecto, encontré los aliados estratégicos para la producción a gran escala y así nació REY SHALOM.
Llevar sanidad natural a quienes más lo necesitan, combinando la sabiduría ancestral de las plantas con la innovación productiva. Buscamos ser un instrumento de bienestar integral, restaurando vidas con productos de calidad y bajo el principio de que la verdadera sanidad es un regalo que administramos con fe y servicio.
Ser una realidad que cruza fronteras, llevando bienestar y salud a nivel nacional e internacional. Aspiramos a ser reconocidos no solo por la excelencia de nuestros productos naturales, sino por ser una comunidad que crece unida, recordando siempre nuestras raíces de humildad y que para Dios no hay nada imposible.
Entendemos que el don de sanar es una herramienta, pero la verdadera restauración proviene de lo alto.
Valoramos y preservamos el conocimiento de la tierra transmitido de generación en generación.
Nacimos de la necesidad y el esfuerzo, transformando la adversidad en un propósito de vida.
Educados bajo principios sólidos, actuamos con honestidad y transparencia en cada paso.
Rey Shalom
Fe • Salud • Bienestar